El futuro de los pagos en Italia: lo que está cambiando

La pandemia causada por el coronavirus ha provocado muchos cambios en todo el mundo. En los últimos meses los italianos han tenido que adaptarse a otras formas de viajar, trabajar, estudiar, comunicarse; en definitiva, han tenido que aprender a vivir de una forma decididamente diferente. Italia está experimentando un período de transición y evolución también en lo que respecta a los métodos de pago: los métodos “cashless” y “contactless” (específicamente “sin efectivo” y “sin contacto”) son cada vez más populares. 

Recientemente las transacciones electrónicas, a través de tarjetas y pagos móviles, se han incrementado en detrimento de las monedas y billetes que se consideran entre los posibles “transportadores” de contagio de Covid19. 

Según el BCE (Banco Central Europeo) el uso de efectivo en Europa había alcanzado el 80% antes de la pandemia, en Italia en cambio alrededor del 86%. El hábito italiano de utilizar efectivo está bastante arraigado, por eso nuestro país solamente ocupa el número 23 en el ranking europeo de pagos electrónicos. 

El socio de BCG (Boston Consoulting Group) Carlo Bravin ha afirmado que “Italia se quedó atrás en los pagos digitales, pero logró reaccionar como los demás” y luego ha agregado: “esperamos un impulso del Banco Central Europeo en cashless, en continuidad con los últimos años. Y que cambien los hábitos de consumidores, empresas y minoristas ”. 

El BCE también apoya, junto con la Comisión Europea, la denominada Epi (iniciativa europea de pago), es decir, la iniciativa para desarrollar y promover un sistema de pago electrónico que sea válido en todo el territorio europeo. Una “tarjeta de crédito europea” que se considerará como una alternativa a los circuitos tradicionales que ya existen en el mercado como las conocidas PayPal, Mastercard y Visa. El proyecto aceleraría el abandono del efectivo en favor del pago digital. 

Según SumUp, empresa de pagos móviles, en Italia hubo un incremento de más del 50% en los pagos digitales después de la cuarentena generalizada y de las reaperturas en mayo. 

Pero, ¿cuáles son las desventajas de este cambio? Por un lado, la reducción de los pagos en efectivo probablemente ha ayudado a contrarrestar la propagación del virus (por razones de higiene) y también ha contrarrestado la financiación de actividades ilícitas y la evasión fiscal, pero por otro lado podría conducir a un aumento de la desigualdad. Para las personas que no tienen una cuenta corriente, para quienes tienen dificultades para acceder a internet o para quienes no están familiarizados con el mundo de la tecnología digital, la cuestión se complica. 

Considerando los aspectos positivos, pero especialmente los negativos en la evolución del mundo de los pagos, ¿habrá un abandono total del efectivo o este “viaje” hacia una sociedad sin efectivo será todavía muy largo? 

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